Entradas

La casa torcida

  Esta novela de Ágatha Christie tiene un argumento sencillo: tres generaciones de la familia del multimillonario griego Aristide Leonides conviven en Inglaterra bajo el mismo techo: una curiosa mansión de estructura inclinada. Una multitud de personajes se entremezcla en los pasillos y las estancias de la casa incluidas la joven y hermosa Brenda, segunda esposa del anciano patriarca, y Sophia, su más avispada nieta, cuyo futuro suegro es comisario de policía. Sin embargo la paz hogareña se trunca cuando Aristide es envenenado. Las sospechas recaen sobre todos los miembros de la familia.

Cómo las imágenes absurdas creadas con IA están cambiando a las redes sociales y afectando a sus usuarios (Fragmento)

El efecto de la "podredumbre cerebral" Emily Thorson, profesora asociada de la Universidad de Siracusa (EE. UU.), especializada en política, desinformación y percepciones erróneas, afirma que depende de lo que la gente haga en la red social. "Si una persona usa una plataforma de vídeos cortos solo para entretenerse, su criterio para determinar si algo vale la pena es simplemente '¿es entretenido?'", afirma. "Pero si alguien usa la plataforma para aprender sobre un tema o para conectar con miembros de la comunidad, podría percibir el contenido generado por IA como más problemático".

Cien años de soledad (Fragmento)

“La casa se llenó de amor. Aureliano lo expresó en versos que no tenían principio ni fin. Los escribía en los ásperos pergaminos que le regalaba Melquíades, en las paredes del baño, en la piel de sus brazos, y en todos aparecía Remedios transfigurada: Remedios en el aire soporífero de las dos de la tarde, Remedios en la callada respiración de las rosas, Remedios en la clepsidra secreta de las polillas, Remedios en el vapor del pan al amanecer, Remedios en todas partes y Remedios para siempre. Rebeca esperaba el amor a las cuatro de la tarde bordando junto a la ventana. Sabía que la mula del correo no llegaba sino cada quince días, pero ella la esperaba siempre, convencida de que iba a llegar un día cualquiera por equivocación”. Gabriel García Márquez